Si nos fijamos únicamente en los resultados financieros, ambas empresas registraron su mayor crecimiento de los últimos años, según los datos facilitados por la CNBC. Alphabet registró un aumento interanual de los ingresos del 20 %, hasta alcanzar casi 110 000 millones de dólares, lo que supone su crecimiento trimestral más rápido desde 2022, mientras que el beneficio neto alcanzó los 62 570 millones de dólares, es decir, 5,11 dólares por acción. Meta creció de forma aún más significativa, con unos ingresos de 56 300 millones de dólares, lo que supone un aumento interanual del 33 %, el mejor resultado desde 2021. A pesar de que Meta declaró un beneficio neto de 26 800 millones de dólares y de que su beneficio ajustado por acción, de 7,31 dólares, superó significativamente los 6,79 dólares esperados, desde el punto de vista de Meta, los inversores se centraron, lamentablemente, en otros indicadores.

Evolución del precio de las acciones de Alphabet en los últimos 5 años*

Evolución del precio de las acciones de Meta en los últimos 5 años*
La factura del futuro
El principal escollo resultó ser la inversión en infraestructura de IA, conocida como capex. Como parte de sus resultados, ambas empresas anunciaron que planean invertir en tecnología mucho más de lo que se esperaba inicialmente. Alphabet elevó sus previsiones para 2026 hasta situarlas entre 180 000 y 190 000 millones de dólares, mientras que Meta prevé unos gastos de entre 125 000 y 145 000 millones de dólares. Aunque Meta tiene previsto gastar nominalmente menos, el mercado percibe estas inversiones como más arriesgadas. El motivo es la falta de un canal directo para generar ingresos a partir de la IA, algo de lo que sí dispone Google. En el caso de Meta, se espera que el rendimiento de estas enormes inversiones se materialice solo de forma secundaria a través de mayores ingresos publicitarios o de la captación de nuevos usuarios, lo que a ojos de Wall Street representa una apuesta incierta sobre el futuro. [1]
La nube como máquina directa de generar dinero
Un factor relacionado y, al mismo tiempo, clave que proporciona a Alphabet una mayor confianza por parte de los inversores es su sólida división de nube. Google Cloud creció un increíble 63 % en el primer trimestre, muy por encima de las expectativas, y las soluciones de IA para empresas se convirtieron en el principal motor de este éxito. Alphabet es así capaz de convertir inmediatamente sus inversiones de miles de millones de dólares en chips y centros de datos en ingresos reales procedentes de clientes corporativos que buscan capacidad de computación para sus propios modelos de IA. Prueba de esta enorme demanda es también la cartera de pedidos, es decir, el volumen de ingresos futuros ya contratados, en el segmento de la nube, que alcanzó la astronómica cifra de 460 000 millones de dólares. En el contexto del año pasado, este valor casi se duplicó.
Independencia tecnológica
Además de la nube, Alphabet tiene otro as en la manga en forma de sus propios chips TPU, que compiten cada vez con más éxito con los procesadores gráficos de Nvidia. Esta integración vertical permite a la empresa reducir los costes de entrenamiento de los modelos, al tiempo que ofrece a los clientes una infraestructura única. Meta está intentando hacer algo similar y está desarrollando sus propios chips en colaboración con Broadcom, pero por ahora sigue dependiendo en gran medida de la compra de hardware a AMD y Nvidia. Es precisamente esta dependencia, combinada con la escasez mundial de memoria y el aumento de los precios de los componentes, lo que incrementa los costes operativos de Meta, lo que en última instancia la obliga constantemente a revisar al alza sus previsiones de inversión. [2]
¿Por qué está ganando Alphabet esta batalla por ahora?
El panorama general se complementa también con la evolución de la base de usuarios. Mientras que Alphabet se beneficia de una actividad récord en el segmento de búsquedas respaldada por elementos de IA, Meta tuvo que reconocer un descenso intertrimestral en los usuarios activos diarios hasta los 3.560 millones, cifra que quedó por debajo de las expectativas del mercado. Aunque Mark Zuckerberg defiende el elevado gasto como algo necesario para el crecimiento futuro y para mantener la flexibilidad estratégica, los inversores han demostrado claramente que prefieren el modelo de Google, donde las inversiones en IA son ya hoy un catalizador tangible de beneficios. De cara al futuro, ambas empresas también indican que el ritmo de inversión en 2027 será aún más rápido, lo que significa que la batalla por la confianza de los inversores dependerá directamente de quién pueda monetizar las tecnologías de IA de forma más rápida y eficaz en el negocio real. [3]
* El rendimiento pasado no es garantía de resultados futuros.
[1] – [3] Las declaraciones prospectivas se basan en supuestos y expectativas actuales, que pueden ser inexactos, o en el entorno económico actual, que puede cambiar. Dichas declaraciones no son garantía de resultados futuros. Implican riesgos y otras incertidumbres que son difíciles de predecir. Los resultados pueden diferir sustancialmente de los expresados o implícitos en cualquier declaración prospectiva.