El miércoles 21 de enero de 2026, el precio de las acciones de Intel subió un 11 %, cerrando por encima del nivel técnico clave de 54 dólares estadounidenses.* Para los inversores que tienen acciones de Intel en sus carteras, esto representa un momento excepcionalmente importante, ya que supone el precio más alto desde enero de 2022. El contexto general es igualmente favorable: en los últimos 12 meses, las acciones han subido casi un 150 %, y solo en 2025 subieron más de un 80 %.*

Evolución del precio de las acciones de Intel en los últimos cinco años
El corazón de la inteligencia artificial
Desde el punto de vista de la inversión en valor, es positivo que este crecimiento exponencial no sea solo el resultado de un marketing eficaz, sino que esté respaldado por una demanda fundamental tangible de infraestructura de IA. Desde el punto de vista de los medios de comunicación, muchos inversores se centran principalmente en los chips gráficos de Nvidia, pero Intel está tomando gradualmente el control de la infraestructura central de los centros de datos. Según los analistas de KeyBanc, los últimos chips para servidores de la empresa están agotados para todo el año que viene, lo que crea margen para nuevas subidas de precios. No es ningún secreto que las grandes empresas tecnológicas están aumentando su capacidad a un ritmo récord, y Intel se está convirtiendo en un pilar fundamental sin el cual un centro de datos moderno no puede funcionar.
La ambición de convertirse en el número dos mundial en fabricación
Intel ya no depende únicamente de la venta de sus propios diseños, sino que se está transformando en un enorme centro de fabricación para otros actores a través de su negocio Foundry. El objetivo estratégico es convertirse en el segundo mayor fabricante por contrato del mundo, superando así a la surcoreana Samsung y situándose justo detrás de la taiwanesa TSMC. La clave de este éxito es la tecnología Intel 18A, considerada equivalente al proceso de 2 nanómetros más avanzado de TSMC.[1]
Una alianza con Nvidia
Intel cuenta actualmente con otra importante ventaja competitiva: el amplio apoyo del Gobierno de Estados Unidos. Una inversión de casi 9000 millones de dólares convierte a Intel en un campeón nacional, ya que es la única empresa estadounidense capaz de fabricar chips de última generación en territorio nacional. El valor de la participación del Gobierno ha aumentado en 14 000 millones de dólares desde agosto. Además de este interés estatal, Nvidia también se ha sumado a la iniciativa, invirtiendo 5000 millones de dólares en Intel.
Nuevo liderazgo
Detrás del cambio de opinión se encuentra, sin duda, el nuevo director ejecutivo de Intel, Lip-Bu Tan, que tomó el mando en marzo del año pasado. Su enfoque es inflexible y se centra en la eficiencia, lo que abarca no solo la reducción de costes y los despidos, sino, sobre todo, una profunda reorganización de toda la estructura directiva. Los inversores están recompensando estas medidas con confianza, como confirma KeyBanc, que ha elevado su precio objetivo para las acciones a 60 dólares estadounidenses. [2] Se espera que el crecimiento del 29 % en el segmento de centros de datos e inteligencia artificial respalde este objetivo a corto plazo.
* El rendimiento pasado no es garantía de resultados futuros.
[1,2] Las declaraciones prospectivas se basan en suposiciones y expectativas actuales que pueden ser inexactas o basarse en el entorno económico actual, que puede cambiar. Dichas declaraciones no son garantías de resultados futuros. Implican riesgos y otras incertidumbres que son difíciles de predecir. Los resultados reales pueden diferir sustancialmente de los expresados o implícitos en cualquier declaración prospectiva.