En el último trimestre, AMD demostró una resistencia excepcional y una sólida trayectoria de crecimiento. Los ingresos totales alcanzaron los 10 270 millones de dólares, lo que representa un aumento interanual del 34 %. Este resultado superó el consenso de los analistas del London Stock Exchange Group (LSEG), que habían pronosticado un nivel más conservador de 9670 millones de dólares. Si nos centramos directamente en la rentabilidad, el panorama es aún más convincente. Las ganancias ajustadas por acción (EPS) de 1,53 dólares estadounidenses superaron significativamente las expectativas, que se habían fijado en 1,32 dólares estadounidenses. Así, solo los ingresos netos se triplicaron con respecto al año anterior, lo que demuestra la capacidad de la empresa para convertir de manera eficiente los ingresos en valor real para los accionistas.
Evolución del precio de las acciones de AMD en los últimos cinco años
¿Dónde está obteniendo mejores resultados la empresa?
El éxito de la empresa durante el periodo observado no es el resultado de un único producto, sino que refleja el efecto directo de una cartera diversificada que responde con rapidez a la digitalización global. El segmento de centros de datos desempeñó un papel dominante, con unos ingresos de 5400 millones de dólares y un aumento interanual del 39 %, impulsado por la enorme demanda de aceleradores de IA y procesadores de servidor como parte de la modernización de las infraestructuras corporativas. Paralelamente, la división Client & Gaming, que incluye procesadores para ordenadores personales y portátiles, alcanzó unos ingresos de 3900 millones de dólares. Este aumento del 37 % con respecto al año pasado confirma la exitosa expansión de la línea de productos Ryzen, que está aumentando sistemáticamente su cuota de mercado a expensas de los competidores tradicionales. La estabilidad general del ecosistema se ve reforzada por el segmento de sistemas integrados, que, con unos ingresos de 950 millones de dólares, muestra una tendencia de crecimiento moderada pero estable.
¿Por qué bajaron las acciones?
A pesar de los excelentes resultados, las acciones de AMD experimentaron su peor jornada bursátil desde 2017, lo que se tradujo en una caída del valor de mercado del 17 %.* Sin embargo, la causa no se encuentra en ningún debilitamiento de los indicadores fundamentales. Los inversores, animados por la expansión masiva de la IA, habían anticipado unas perspectivas más ambiciosas para el primer trimestre de 2026. Las previsiones de ingresos de 9800 millones de dólares, aunque siguen estando por encima de las estimaciones originales de los analistas, fueron percibidas por el mercado como una señal insuficiente en el contexto del auge actual. La incertidumbre también se vio agravada por los controles a la exportación a China, donde se espera que la normativa provoque una caída de casi el 75 % en las ventas de chips específicos. [1]
Perspectivas estratégicas e innovación
En respuesta a los riesgos actuales, las perspectivas de futuro se centran en finalizar la producción del chip MI450 e integrar el sistema integral de IA Helios, cuyas entregas están previstas para la segunda mitad del año. Al mismo tiempo, las asociaciones con gigantes como OpenAI y Oracle son una señal positiva, que confirma la madurez de las soluciones tecnológicas de AMD, que representan así una alternativa completa a la infraestructura de Nvidia para los líderes en el campo de la inteligencia artificial generativa. Por último, es igualmente importante destacar las palabras de la dirección de AMD. «La inteligencia artificial se está acelerando a un ritmo que supera mis expectativas originales. La demanda de CPU para servidores es actualmente muy fuerte, ya que las empresas de todo el mundo están modernizando sus centros de datos», afirmó la directora ejecutiva Lisa Su.
* Los resultados pasados no garantizan los resultados futuros.
[1] Las declaraciones prospectivas se basan en suposiciones y expectativas actuales que pueden ser inexactas o basarse en el entorno económico actual, que puede cambiar. Dichas declaraciones no son garantías de resultados futuros. Implican riesgos y otras incertidumbres que son difíciles de predecir. Los resultados reales pueden diferir sustancialmente de los expresados o implícitos en cualquier declaración prospectiva.