Para empezar, es importante señalar que la predicción de BoA sobre la evolución del precio de la plata no define una perspectiva de precios a corto plazo, sino más bien un posible escenario cíclico a largo plazo. Se basa en paralelismos históricos, la política monetaria, la inflación y la evolución de la relación entre el oro y la plata. En la proyección base, el nivel ronda los 135 dólares estadounidenses por onza para 2026, mientras que, en caso de una compresión extrema de la relación entre el oro y la plata, los analistas incluso prevén precios superiores a los 300 dólares estadounidenses. No se trata de consideraciones nuevas o sin precedentes, sino de modelos basados en ciclos de mercado pasados. La relación clave Uno de los indicadores a largo plazo más importantes sigue siendo la relación entre el oro y la plata. La historia nos muestra que las fases de mayor crecimiento de la plata se producen cuando esta relación disminuye rápidamente. Ejemplos de ello serían los años 1980 y 2011, cuando el crecimiento exponencial de la plata vino acompañado de una compresión significativa de este indicador. En aquel momento, los factores macroeconómicos también influyeron: 1980 se caracterizó por una alta inflación, mientras que 2011 se vio afectado por las secuelas de la crisis financiera mundial. En última instancia, si el oro sube y la plata comienza a superarlo, la relación se comprime aún más, creando un círculo vicioso que favorece precios aún más altos de la plata.
¿Por qué hay déficit en el mercado?
A diferencia del oro, la plata tiene una propiedad crucial. Gran parte de su producción se consume en la industria, desapareciendo así de forma irreversible de la circulación. Según los datos disponibles del Silver Institute, el mercado mundial de la plata ha estado en déficit durante varios años consecutivos, y se espera que 2026 sea el sexto año consecutivo en el que la demanda supere a la oferta. Una de las principales razones es que el reciclaje es intrínsecamente difícil desde el punto de vista tecnológico e ineficaz a gran escala, lo que conduce a una disminución de las reservas sobre el suelo y a una mayor sensibilidad de los precios a los impulsos de alta demanda.
Demanda industrial
Otro factor fundamental es el cambio estructural de la demanda. La plata es ahora una materia prima clave para los paneles solares, los vehículos eléctricos, la electrónica avanzada, la infraestructura de inteligencia artificial y la transformación energética en general. Es fundamental señalar que esta demanda está creciendo independientemente del sentimiento inversor, y ahí es donde reside la singularidad de la plata. Combina la función de metal precioso y de inversión con la de materia prima industrial.
*El rendimiento pasado no es garantía de resultados futuros.
[1,2] Las declaraciones prospectivas se basan en hipótesis y expectativas actuales que pueden ser inexactas o basarse en el entorno económico actual, que puede cambiar. Dichas declaraciones no son garantía de resultados futuros. Implican riesgos e incertidumbres difíciles de predecir. Los resultados reales pueden diferir sustancialmente de los expresados o implícitos en cualquier declaración prospectiva.